viernes, 2 de enero de 2009

Muy amados,

¡Ya llegó el tan deseado año 2009!

Dado que ya estamos en este hermoso año 2009, oro al Señor que cada día sea un tremendo día de bendición para cada uno de vosotros y vuestras familias.

He deseado el comienzo de este año con muchísimas ganas pues estoy persuadido que este año va a quedar marcado en nuestra memoria como un año MEMORABLE. Vendrá a ser de esos años que marcan época. En 2008 hemos vivido momentos de alegrías y otros no tanto. En 2009, volveremos a tener esos momentos no tan deseados, pero que vendrán a ser parte del total. Pero a fin de cuentas volveremos la mirada y concluiremos que los mejores superaron a los demás momentos.

Quiero invitaros a todos a una profunda reflexión ya en estos días. Y no he elegido la palabra PROFUNDA al vuelo, sino intencionalmente. Pues ya tengo confirmación en mi espíritu, que vendrá a ser una palabra clave en los días venideros.

El Espíritu Santo nos anhela a un mayor grado de profundidad en el Señor, a profundizar en nuestro compromiso con Él, a una mayor experiencia de profundizar nuestra relación personal con el Señor. Un deseo más profundo de vivir para y con Él.

Otra palabra significativa, vendrá a ser la palabra CONOCIMIENTO. Mayor conocimiento para llegar a ser personas más fiables y más estables. Este es el eco del Espíritu Santo en mi interior.

Mayor conocimiento por un mayor deseo de aprender de Él. Y esto lo iremos alcanzando en la medida en que dediquemos más y mejor tiempo al Estudio de su Palabra.

Resuenan aquí dos mensajes de la Palabra, Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento” y 2ª Pedro 3:17 y 18 en el que la Palabra nos advierte de en vez del peligro de “caer de nuestra firmeza”, nos aseguremos nuestro “crecimiento de la gracia y del conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”.

Y finalmente como Ministerio apostólico del que todos somos parte, este año 2009 vendrá a traernos cambios significativos y duraderos. Comenzaremos nuestra andadura de expansión. Estableceremos nuestra Base Apostólica en Orlando.

Esto va a requerir de todos nosotros un mayor compromiso con la visión de NUEVA VIDA. Y en la medida en que nos impliquemos en ella la iremos sintiendo “nuestra”. Y en la medida en que la veamos pasar sin entrar, la iremos sintiendo de “ellos” siendo nuestra, siendo a la que el Señor nos ha llamado y a la que estará ligada no sólo nuestro destino sino el destino de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos (lee detenidamente el verso de Oseas 4:6).

Sieglinde y yo nos vamos a dedicar como solemos hacer cuando sabemos que es el propio Señor el que nos llama a algo. De lleno y de pleno y como dice mi buen amigo el Pastor Guillermo Maldonado, “con todos los hierros”. Tengo el mismo sentir que me inundó en el año 1983 cuando el Señor nos llamó a España desde Alemania. Igual que fue cuando en 1985 nos indicó que saliéramos de Madrid para venir a Chiclana. Lo mismo que en 1987 nos impulsó a acercarnos a los drogadictos para ofrecerles nuestra ayuda, nuestras vidas, nuestra casa, nuestra familia. Y fue igual lo que nos pasó en el año 1991, cuando nos dimos de lleno a elaborar una estrategia para ir iniciando Iglesias y Centros de ayuda social en distintos puntos de Andalucía. Y vimos como en los años posteriores con la dirección del Señor y la colaboración de muchos de vosotros pudimos ver el sueño hecho realidad.

Ahora nos encontramos ante un año de esa misma dimensión histórica. Vamos nuevamente a hacer historia. Unos con sus apoyos de oración otros con sus apoyos económicos otros entrando de lleno en actividades a las que el Señor los guía. Otros a su vez dando el respaldo emocional y de amistad tan necesarios para los que nos encontramos al frente de las refriegas. En definitivo un trabajo en equipo. En el que todos estamos llamados a participar y hacerlo con el más alto nivel de Excelencia como nos sea posible, pues lo estaremos haciendo para nuestro Señor.

Quisiera poder contar con todos vosotros, y pido al Señor que os encienda en pasión por ello. Y en el transcurrir de los años iremos viendo como el Señor seguirá afectando a nuestro entorno, y cada vez de una manera más llamativa.

Os amamos y os queremos ver en el centro de la voluntad del Señor, pues así estaremos seguros que los días venideros os serán muy agradables.

Muchas bendiciones

Paco y Sieglinde